¡Diosas Italianas!

Title: ¡Diosas Italianas!

Author: Imajica

Celebs: Monica Bellucci, Manuela Arcuri

Codes: anal, cons, first, oral, spank, rim, mFF

Disclaimer: This is fiction, it did NOT happen. Fantasy is legal.

 

Esta era la película más esperada por cada varón heterosexual (y mujer lesbiana) de Italia.

Finalmente, ¡el gran encuentro en la gran pantalla de las dos mujeres más deseadas del país!: Mónica Bellucci y Manuela Arcuri.

 

La premisa era sencilla: en esta comedia, el personaje de Arcuri era el amante del esposo del personaje de Bellucci y, al descubrir una la existencia de la otra, comienza una pelea entre ellas por ver quién se queda con el hombre. La película usaría cualquier pretexto, por nimio que fuese, para mostrar a las dos bellezas en diminutos modelitos de lencería y de trajes de baño o, incluso, mostrar sus atributos en toda su gloria y trabadas en peleas de gatas donde se tiraban de los cabellos y se rasgaban las ropas. El actor que interpretaría al objeto de sus disputas se convertiría en el hombre más envidiado de Italia pues también compartiría numerosas escenas de sexo con ambas actrices.

A pesar de que sus personajes no podían verse ni en pintura, las dos estrellas, de hecho, se llevaron muy bien casi desde el primer momento. Tan bien, en realidad, que, la misma noche que comenzó el rodaje, empezaron una relación lésbica secreta. Habían tenido sexo de todas las formas en que dos mujeres podían hacerlo casi cada día desde el inicio de la producción (lo cual no deja de ser irónico, pues la única queja del público respecto a la película, a su estreno, sería que no tuviese ninguna escena lésbica entre las dos mujeres). En esos momentos, Mónica se paseaba completamente desnuda por su camerino, con un paso bastante lento, cuando sintió los brazos de Manuela (también completamente desnuda) rodeándola por detrás para detenerla y su boca plantándole besos suaves en la mejilla. Al ver que no reaccionaba a sus caricias, Manuela le dio la vuelta lentamente y, al encararla, vio que Mónica estaba pensativa.

–¿Qué ocurre? – le preguntó a Mónica, preocupada.

–¿Sabes que es lo que nos hace falta? – respondió la interpelada, tras una pausa.

–Ajá.

–Una polla.

Manuela sabía de lo que ella estaba hablando. Por mucho que disfrutasen del sexo lésbico, en realidad no eran lesbianas y, desde hace unos días, ambas extrañaban la compañía masculina.

–¿Y qué solución propones? – preguntó la Arcuri.

Mónica, como Manuela había presentido, habló de incluir a un varón en su relación.

–¿Tienes algún candidato? – preguntó la compañera de la Bellucci, rezando para sus adentros que no mencionase al peludo asqueroso que interpretaba al interés romántico de ambas en el filme.

Mónica se lo dijo. Manuela no pudo evitar sorprenderse. No le preocupaba que él sólo tuviese 14 años (ambas beldades tenían mucha experiencia teniendo sexo con menores de 18; esto es una especie de tradición entre las italianas) sino que el que no pareciese precisamente prometedor, y así se lo dijo a su amiga. A lo que la Bellucci respondió:

–No te preocupes: tengo un buen presentimiento con este – mientras sonreía.

La Arcuri no pudo evitar sonreír ella misma. Había aprendido a confiar en los presentimientos de su amiga en materia sexual. Ahora sólo era cuestión de esperar un poco: no iban a faltarles oportunidades para acercarse a ese chico.

#######

Evaristo no se había movido ni un milímetro del lugar donde su madre lo había dejado sentado. Ella era madre soltera y maquillista y había desarrollado la costumbre de llevar a su hijo al trabajo. Con frecuencia ella tenía que dejar a su hijo solo por extensos periodos de tiempo para atender sus compromisos y su hijo, como era un muchachito muy bueno y obediente, sólo necesitaba que le dieran una orden y se quedaría en el lugar donde lo habían dejado, sin moverse, hasta que regresara su madre sin importar cuanto tiempo tardase.

Con su cuerpo extremadamente delgado, su rostro delicado e increíblemente femenino (con forma de corazón; con nariz chiquitita y graciosa, boca pequeña de labios delgados y ojos verdes, grandes y almendrados), su inmaculada tez de marfil y su larga y lisa cabellera de color rubio pálido, parecía un ángel etéreo, entregado a sus melancólicas reflexiones sobre ideas que no estaban al alcance de los simples seres humanos…

…pero, en realidad, se entretenía pensando en lo mismo que pensaba cada varón heterosexual (y mujer lesbiana) en Italia desde que esta producción (en la que trabajaba su madre) fue anunciada: ¿Cuál era mejor? ¿La Bellucci o la Arcuri?

(Él había gozado de muchas oportunidades para admirar a las bellezas, pues se había cruzado por casualidad con ellas en muchas ocasiones y, cuando su madre se descuidaba y no le ordenaba explícitamente que se quedase quieto en algún lugar, él se escabullía y buscaba a las estrellas para espiarlas; podía ser un niño bueno y obediente, pero seguía siendo un varón heterosexual).

Ambas se parecían en muchos aspectos (como los ojos achinados, las melenas azabachadas y las figuras voluptuosas) pero también se diferenciaban en muchos otros: la Bellucci tenía la tez blanca mientras que la Arcuri la tenía aceitunada; la Bellucci tenía voz de contralto (la voz de una diosa del sexo) mientras que la Arcuri tenía voz de soprano (el tipo de voz que sonaba parte niña pequeña, parte puta barata); la Bellucci tenía ojos muy oscuros mientras que la Arcuri tenía ojos grises… y Evaristo no tenía la menor idea si algo de esto le daba la ventaja a la una o a la otra.

También: la Arcuri era más alta que la Bellucci (lo cual quería decir que tenía piernas más largas), mientras que la Bellucci era más culona. Claro, esto no quería decir que hubiese algo malo con la estatura y las piernas de la Bellucci o con el culo de la Arcuri…

Estaba concentrado en todos estos factores cuando sintió que alguien le hablaba. Se sobresaltó un poco, porque se habían dirigido a él por sorpresa, y luego se sobresaltó mucho más cuando descubrió quien se había dirigido a él.

Era Mónica Bellucci: la bella actriz esta parada ante él con vistiendo un largo camisón de dormir rosado, que arrastraba el dobladillo por el suelo.

–Hola – le dijo mientras sonreía con elegancia.

–Hola – le respondió él, sonrojándose un poco y devolviéndole una sonrisa nerviosa.

–Necesito ayuda con algo en mi camerino – continuó, todavía sonriendo.

Él empezó a balbucir algo sobre que su madre le había dicho que no se moviera de ese lugar mientras ella iba a hacer algo, pero Mónica lo interrumpió diciendo que era algo urgente y que necesitaba ayuda de inmediato. Él le preguntó que necesitaba que hiciera por ella y la actriz le respondió que no podía explicárselo aquí afuera sino que tenía que verlo por sí mismo.

Él pensó, nervioso, que, por ser Mónica Bellucci, podría hacer una excepción, así que le dijo que sí la ayudaría y dejó que ella lo guiara a su camerino.

Una vez dentro, él empezó a decir:

–¿Y en que quiere que la…? – pero no pudo completar la frase.

Lo que lo dejó mudo, boquiabierto y con los ojos desorbitados fue ver a Manuela Arcuri vistiendo nada más que sostén, corsé, una braguitas diminutas y medias altas que envolvían casi la totalidad de sus piernas (todos estos hechos de encajes blancos traslúcidos) y calzando unos zapatos plateados de tacones altísimos. Ella, sonriendo y con las manos apoyadas en sus caderas, se dio una vuelta muy sexy para él, mostrándole que sus bragas eran de las que por atrás sólo tienen una mínima tirita de tela que va entre las nalgas.

Evaristo escuchó un ruido detrás de él y se volvió para ver que era.

El ruido era producto de que Mónica hubiese dejado caer su camisón de dormir, revelando que debajo lo único que llevaba eran unas diminutas braguitas hechas de un encaje púrpura muy oscuro y unas sandalias negras con tacones altísimos. Ella, también sonriendo y con las manos en las caderas, también se dio una vuelta muy sexy para él, revelándole que sus braguitas, como las de su amiga, también eran de las por atrás sólo tienen una minita tirita de tela que pasa entre las nalgas.

Todo lo que dijo Mónica fue “necesitamos un hombre” antes que ambas mujeres se le arrojaran encima como fieras hambrientas y prácticamente le arrancaran la ropa.

#######

Ellas lo tumbaron en la cama. Apuntando hacia arriba estaba la poderosa estaca que él tenía por polla. Cuando le quitaron sus calzoncillos al chico, ambas habían quedado boquiabiertas en cuanto le vieron la polla, a pesar de toda su experiencia con hombres. A pesar de su apariencia tan dulce, inocente e inofensiva, él tenía el mejor pene que habían visto en sus vidas: muy largo, muy grueso, y cubierto de venas que le daban un aspecto feroz… y era sólo para ellas.

Las dos actrices se pusieron en cuatro patas, arqueando sus espaldas y apuntando sus culos hacia el cielo, y procedieron a usar sus talentos orales para complacer a Evaristo, usando todos los trucos que conocían, llenando el camerino con los sonidos obscenos y viscosos que producían sus bocas contra su miembro. Muy pronto, su pene y sus bolas quedaron cubiertos de una gruesa capa de reluciente saliva. Evaristo se sentía en el paraíso; su miembro siendo consentido de la forma en la que sólo un miembro merece ser consentido.

Pero ellas no lo habían traído sólo para que descubriera lo que podían hacer con sus bocas. Mónica acaparó la polla del chico, poniéndola entre sus melones y procediendo a aplastarla y exprimirla con frenética violencia. Manuela, por su parte, se apartó el sostén sin quitárselo y se abrazó a Evaristo, estrujando su angelical rostro entre sus tetas; pronto, él responde abrazándose a ella mientras su boca se dedica a morder, chupar, lamer y besar esas perfectas redondeces, ensañándose particularmente en los tiernos pezones de la Arcuri. Después de unos minutos en esta postura, Mónica y Manuela cambian de lugares y ahora es Manuela la que masturba la polla de Evaristo usando sus chichas mientras los senos de la Bellucci descubren los talentos orales del muchacho. Durante todo este proceso, ellas sueltan risas de felicidad debida a las deliciosas sensaciones que sienten en sus pechos.

Después de unos minutos haciendo esto, ambas bellezas vuelven a demostrarle su voracidad oral a la polla y las bolas del chico. Pero a Mónica la domina la impaciencia por descubrir cómo se sentiría una verga tan enorme dentro de su coño, así que aparta a Manuela y se sienta sobre el miembro (apartándose su braguita sólo un poquito, sin quitársela), dándole la espalda al chico, y procede a subir y bajar, empalándose en ese sable de placer. Manuela, lejos de mostrarse disgustada, se abraza a Mónica y ambas proceden a besarse apasionadamente, devorarse las tetas la una a la otra con gula salvaje, darse de nalgadas y frotarse sus clítoris con sus dedos. Evaristo se suma a la diversión, descargando poderosas y ruidosas nalgadas sobre los glúteos de Mónica.

Mónica llega al orgasmo y, con un rugido de leona en celo, cubre la polla de Evaristo con una cantidad impresionante de sus deliciosos jugos. Ambas bellezas vuelven a ponerse en cuatro patas para limpiar con sus bocas la polla de Evaristo y dejarla reluciente con su saliva.

Ahora es el turno de Manuela de montar al semental de 14 años pero, a diferencia de Mónica, cuando ella lo hace, lo hace dándole la cara al niño, para que pueda disfrutar del espectáculo de sus melones rebotando mientras ella subía y bajaba por su espada (pero, al igual que Monica, no se quitó las bragas; sólo se las apartó un poquito). Cuando las manos de Evaristo empiezan a acariciar los muslos de la Arcuri, Mónica, que se ha posicionado detrás de su amiga, tira de su rostro para obligarla a compartir un apasionado beso, las tetas de la Bellucci aplastados contra la espalda de su coestrella. Una vez unidas sus bocas, las manos de Mónica comienzan a recorrer el cuerpo de su compañera, sobando y estrujando sus senos y jugueteando con sus pezones, frotando su clítoris y dándole sonoras nalgadas.

Después que Manuela alcanza su propio orgasmo, ambas mujeres deciden que es hora de introducir al chico a las delicias del sexo anal. Mónica se pone en cuatro patas, arqueando la espalda y apuntando hacia arriba con las pompas, y Evaristo y Manuela proceden a cubrir sus glúteos de mordiscos, besos, chupadas y lamidas; a jugar con ellos, separándolos y hundiéndoles sus dedos como clavos; y a darles nalgadas poderosas y sonoras. Una vez que las nalgas de Mónica han adoptado un agradable tono carmín y quedado cubiertas de marcas de uñas y dientes, Evaristo procede a penetrarla analmente, metiendo y sacando su polla con furia frenética, mientras Manuela y él se abrazan, él devorando las tetas de ella.

Una vez que Evaristo ha dejado el ano de la Bellucci completamente flojo y dilatado, Mónica le mama la polla hasta dejársela totalmente limpia y lubricada. Ahora es el turno de la Arcuri de que le dejen sus nalgas enrojecidas y cubiertas de marcas de uñas y dientes, para después se follada analmente mientras Evaristo se come las tetas de Mónica. Durante toda esta escena, ambas estrellas han llenado el aire del camerino con innumerables quejidos escandalosos provocados por la mezcla de placer y dolor que les producían las cosas que Evaristo les hacía.

Una vez que él termina con el trasero de la Arcuri, el trío decide probar una nueva posición.

Manuela se acuesta boca arriba en la cama, haciendo que Evaristo hunda su cara en su sexo (porque ella también quería disfrutar algo de sexo oral) y haciendo que Mónica se siente en su cara, dándole la espalda al niño. Mónica llena el camerino con sus roncos gemidos mientras mueve sus caderas sobre el rostro de Manuela como si estuviese bailando. Justo después que Manuela se corriera a causa de tener durante varios minutos la boquita de Evaristo haciéndole sexo oral expertamente (el chico sorbería goloso sus jugos), Mónica cubre su rostro con sus propios jugos.

Evaristo separa su boca del sexo de Manuela y procede a hundir una y otra vez su poderoso miembro donde antes había estado su boca. Al mismo tiempo, sus manos se mueven a las tetas de la Arcuri, masajeándolas y estrujándolas, mientras hunde su boca entre las nalgas de la Bellucci, dándole a Mónica el beso negro. Después de un rato haciendo esto, sus manos se separan de las chichas de Manuela y su boca del culo de Mónica y procede a volver a dejar las nalgas de la Bellucci rojas a punta de sonoras nalgadas. Después de unos minutos haciendo esto, ambas actrices vuelven a alcanzar el orgasmo.

Mónica dice que desea probar algo que nunca antes había hecho y sus compañeros, de inmediato, desean ayudarla. Hace a Evaristo pararse en el centro del camerino y acerca una silla para inclinarse contra ella. Después hace a Manuela arrodillarse ante la verga del chico y mamarla mientras ella, apoyándose contra la silla, procede a moverse adelante y atrás, empujando la cabeza de la Arcuri con las nalgas, guiándola en su felación con el trasero.

Después de unos minutos haciendo esto, Mónica se pone de pie, hace un nudo con los cabellos de Manuela en su mano y procede a guiarla en su felación de una forma más convencional. Después se arrodilla al lado de su amiga y proceden a compartir ese delicioso salchichón. Después Mónica se pone de pie y comparte con Evaristo besos apasionados y le ofrece sus melones para que los devore. Después Mónica vuelve a arrodillarse para compartir junto a la Arcuri la polla y las bolas de Evaristo. Después le toca el turno a Manuela para levantarse, hacer un nudo en su mano con los cabellos de la Bellucci para guiarla en su felación. Después, suelta el cabello de Mónica para besar apasionadamente a Evaristo y abrazar su rostro contra sus sandías. Después, vuelve a arrodillarse al lado de Mónica para administrarle al chico una felación dual. Y, finalmente, se pone de pie una última vez para besarse apasionadamente con Evaristo y ofrendarle a su boca sus senos.

Mónica vuelve a tumbar a Evaristo boca arriba en la cama. Ella vuelve a sentarse en su polla, introduciéndola en su vagina, y procede a follársela mientras aplasta sus senos contra la boca del muchachito. Después de unos minutos haciendo esto, Manuela se sitúa detrás de ella, aplastando sus melones contra la espalda de Mónica, y tira de su rostro hasta separarla de la boca del chico, atrae su boca hacia la de ella y proceden a besarse apasionadamente mientras Manuela recorre con sus manos el cuerpo de Mónica, sobándole y estrujándole las sandías, frotando sus dedos contra su clítoris y dándole sonoras nalgadas a su coestrella. Mientras Manuela le hacía estas cosas a Mónica, las manos de Evaristo rodearon las caderas de la actriz que se estaba follando, en busca de sus nalgas.

Después que Mónica vuelve a alcanzar el orgasmo, cambian de posición de nuevo. Mónica se acuesta boca arriba y Evaristo le hace sexo oral, acariciando sus opulentos muslos, mientras Mónica y Manuela se besan apasionadamente y se devoran y se masajean las pechugas la una a la otra.

Una vez que terminan en esa posición, llega la hora del gran final: hacen a Evaristo ponerse de pie en el centro del camerino y proceden a comerse su salchichón y sus huevos una última vez. Cuando él comienza a correrse con un feroz gruñido, ellas se sacan el pene de sus bocas. Su eyaculación parece no tener fin y ambas actrices terminan con sus rostros y sus senos cubiertos por gruesos chorros de semen, algunos de los cuales llegan a alcanzar sus negras cabelleras. Lo siguiente que ve Evaristo es el espectáculo de Manuela Arcuri y Mónica Bellucci limpiándose el semen la una a la otra con sus bocas, mientras hacen ruidos obscenos y escandalosos que dan a entender que esto era lo más sabroso que han probado en sus vidas.

Una vez terminado el show, Evaristo buscó la cama y se dejó caer pesadamente en ella, agotado y jadeando. Manuela y Mónica también se acostaron, cada una a un lado suyo, y se abrazaron a él, mientras dejaban salir suaves risitas de felicidad y satisfacción. Viéndolas así, la dichosa pregunta volvió la mente de Evaristo: ¿Cuál era mejor, Mónica o Manuela? Después de pensarlo por un rato, él concluyó alegremente: “¡Y por qué no habría de quererlas a las dos por igual! A un niño no se le pregunta si quiere más a su papá o a su mamá”.

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Después de una breve siesta para recuperar energías, las bellezas, entre risas, besos y caricias, ayudaron a Evaristo a vestirse y lo despidieron con más besos y la promesa de más experiencias como esta.

Una vez fuera del camerino de Mónica, Evaristo fue hasta el lugar donde estaba sentado originalmente y se puso a esperar a su madre. Sólo unos pocos minutos después, su madre regresó. Al ver a su hijo se extrañó y le preguntó:

–¿Por qué tan sonriente?

–Por nada en especial, mamá – fue todo cuanto respondió.

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A partir de ese día y hasta que terminó la filmación, Evaristo tendría sexo todos los días, o con Mónica, o con Manuela, o con ambas. Fue una situación donde todos ganaban: Evaristo abandonó ese set con una experiencia sexual envidiable y las actrices abandonaron el set llevando bebés dentro. Sí: Mónica Bellucci, con más de 50 años, seguía teniendo un vientre perfectamente fértil.

FIN

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END